Feliciano Mejía... ¡¡Que poeta!! (Biografía en "De todo y bueno")

MARIRÍ DE MARÚ
Estoy en el centro de la cólera:
Debo odiar hasta la última molécula de mi sombra.
Inflo mis carrillos para hacer silbar más mis pulmones y que crezcan más sin temor mis testículos.
La sed no es sino un paso
hacia el incordio de la fiebre.
No me esperes:
Estoy escupiendo
en el rostro de mi alma;
soy ahora el aullido
híbrido de la fiera y el fauno,
y todo tu dolor cabe en mí
como un puñete
entre los dientes.
Mastico liendres. Si aún no sabes mi nombre
aprende a engurguitarlo.
Veo la cara de los marranos
y sus miradas me apestan.
Un frío sudor
de sol maltrecho
entra en mis tendones.
Aprende a verme como soy:
Un felino transido de hambre
masticando su corazón.
Tú tienes ácida
la luminosidad de tus axilas;
yo sólo mis colmillos de jaguar
y un bostezo de hierba ensangrentada.
Si vienes a mí, debes ser mi perra,
pues he vuelto a ser cuadrúpedo.
Pero puedo amar.
Puedo amarte.
Puedo aún llenar tu vientre
de dos niños lobos blancos,
de dos lobeznos de mirada atigrada
que laman tus pezones
y babeen de felicidad
cuando respires a mi costado.
Hoy que arden mis insomnios
y estallan como tiroriros de diamantes:
aprieta tu vientre, más,
y cramponados como dos arácnidos,
dos cangrejos trenzados en sus tenazas,
hagamos que las asperezas de la piel del día
esputen su hollín.
*
(Primera parte del poema)



