Artículo pesentado en "JUEVES DE CAFÉ LITERARIO" I.N.C.
“REFLEJOS Y REFLEXIONES Y OTROS POEMAS”
Juan José Soto,(artículo) * Moisés Castillo * Nori Rojas M.


Moisés Castillo Florián en el poemario “Reflejos y reflexiones y otros poemas” nos propone como punto de partida y encuentro de su yo poético el símbolo del espejo reflejando no sólo la dimensión material, corpórea, visible al ojo humano; sino también la dimensión no visible, suprahumana, supernatural poblada de la hipersensibilidad e instinto del artista que le permiten aprehender la realidad trascendente a pesar del ineludible aterrizaje forzado en predios terrenales, materiales, en un mundo cada vez más despersonalizado, deshumanizado o -digámoslo frontalmente- gracias a él.
Moisés Castillo, a través de los poemas que constituyen “Reflejos y reflexiones y otros poemas” ,sostiene una relación dialógica con el espejo, que nos remite inicialmente –acaso de manera equivoca- a la fuente cristalina en la que se reflejaba absorto, embelesado -ausente de reflexión- Narciso y en la que exacerbó su ego, encandilado en la visión de su rostro. Luego es la pausa, la grieta en el tiempo o la ruptura de la sucesión de eventos en el tiempo: preludio de la estación quieta, callada de reflexión desde fuera, burlando el tiempo real hasta arribar a la intemporalidad del recuerdo. Estas pausas y silencios en los textos poéticos de “Reflejos y reflexiones y otros poemas” le imprimen un derrotero de contención, de mano que suspende la vorágine del pálpito agitado o encendido en esas fuerzas invisibles que coexisten y que develan arrebato y contención; arrobamiento y autocontrol.
El espejo de Moisés Castillo es así un portal que lo tele transporta a estancias donde se asienta el confuso sentimiento del hombre; el caos de la existencia: hálito de vida presente en los seres y los objetos, y se convierte entonces punto de conexión y de contacto con el mundo contingente, en el que hay millones de espejos reflejados en cada ojo, en cada ser humano en la plenitud de su condición –irónicamente- precaria.
El ars poética de Moisés Castillo Florián en este poemario se vincula a la recreación artística, vital, constante, renovadora: descubrimiento y redescubrimiento del alma que lo habita reflejándose en el espejo. Hay un acto de recreación a través de la revelación continua del rostro velado, inaccesible del hombre en su dimensión terráquea y trascendente al mismo tiempo. Entonces, la mirada del poeta no es la mirada que deviene en la mera contemplación hedonista de los encantos y las maravillas del limitante rostro humano, como en el mito de Narciso; sino, por el contrario, es una mirada que deviene en una infinidad de rostros en el espejo reflexionando y reflejándose entre sí.
Por otra parte, en la poética de Moisés Castillo hallamos el silencio trasfigurado en pausas como principio normativo opuesto al grito o la palabra ritual definiendo una posición Ética y Estética a través de la cual reconoce y asume el orden no lineal de los acontecimientos humanos y, se liga, en consecuencia a la reflexión de los mismos.
Quisiera acotar finalmente, que la voz del poeta Moisés Castillo está templada en la distancia que añeja el collage de recuerdos vinculados al terruño: heredad instalada en su devenir poético y que se emparenta con la recreación y regeneración de la historia personal reflejándose en la superficie del espejo, cristalino y límpido, nexo indisoluble entre la página y el poema en la poética de Moisés Castillo.
Un abrazo Moisés en este reencuentro con tu patria y los tuyos.
Barranco 22 de mayo del 2006
Juan José Soto Bacigalupo



