¿ERES EL DIABLO? Cuento corto de
SILENCIO ROMERO
No se como lo ví, pero lo ví… ¿Eres el diablo?
le pregunté… gracias a mi, los hombres son libres.. me dijo. ¿Y que haces en esta iglesia? ¿Por qué te frotas contra las estatuas de los santos y husmeas la alcancía de los diezmos como si se tratara de perfume? agazapado en una de las hornacinas, me dijo: mira al cura.. Había un maniquí donde solía estar el cura ellos inventan sus excusas, ellos me inventaron, pero ya me están olvidando… Sus nuevos dioses son más fríos, más todopoderosos si eres un invento ¿Por qué te veo? (le dije) ¿Por qué todos se han convertido en maniquís? no me preguntes a mi… no lo se todo. Los hombres son libres, son libres de convertirse en maniquís… su dios es el dinero, tener alma no es lucrativo, tener una sonrisa y una adorable mirada maniquí en cambio, es lo usual. Luego de conversar algo mas, salimos a la calle y subimos por una calle rodeada de edificios de departamentos y casas con enormes ojos en lugar de ventanas, en las paredes estaban representados pasajes de la vida de la gente q vivía en ellas… los que mas tenían le habían quitado al que no tenía, unos felices, otros tristes, pero todos jugaban el mismo juego… y nadie era capaz de romper la inercia ¿Por qué veo todo diferente? Entra por esa puerta, yo voy por donde vine. Y desapareció, escuchaba q los edificios me maldecían… sus bocas estaban en las azoteas, y cuando hablaban se escuchaban así las voces, como ecos del cielo.. y ellos intentaban escupirme a la cara, pero no podían, y ellos me maldecían y no querían escuchar lo que les decía. Crucé la puerta. Una puerta de un edificio de departamentos, subí unas escaleras y llegué a una sala donde vivía una familia de maniquís. Todos se veían muy felices… pero por alguna razón no podían decirme nada, voy a la cocina… maniquís por todas partes riendo con la mirada perdida, en ningún lugar, bajo un mueble escondido donde nadie puede verlo, había un ángel … como sea meto el brazo, le agarro del cuello y sale sin mucha resistencia… ¿Qué haces ahí? le digo… ¿Qué ha pasado con toda esta gente? llévame con tu jefe. Nada, me dice… el hijo del jefe llegó loco al cielo, se lo comió, lo suplantó y el mundo ha ido a la deriva desde entonces… yo me escapé, otros ángeles fueron mas radicales. Llévame con tu jefe, le repito. Recordé q tenía una pistola… pero me dice q no puedo hacerle nada con eso… pero ahora q pienso, no había tenido sexo desde hacía unos meses, saco la pistola y le apunto.
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