Sor Juana Inés de la Cruz, Nació hace 358 años en México de padre canario.
Aunque no hay certeza absoluta, comúnmente se cita la del 12 de noviembre de 1648 como posible fecha del nacimiento de Juana de Asuaje, Sor Juana Inés de la Cruz,
en San Miguel Nepantla, México. La conocida como Décima Musa se convirtió en uno de los máximos exponentes del barroco novohispano. Su fama en vida fue ilimitada y su producción literaria es ejemplo de riqueza intelectual. Entre sus obras destacan Amor es mas labyrintho, Carta athenagórica, El Divino Narciso e Inundación castálida. La Biblioteca de Autor que le dedica cervantesvirtual.com se realiza bajo la dirección de Margo Glantz, y en ella pueden encontrarse, entre otros materiales, un gran número de sus obras, una amplia bibliografía y una fonoteca con grabaciones de sus obras.
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Satíricas a la vanidad masculina
Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:
si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?
Combatís su resistencia,
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad,
lo que hizo la diligencia.
Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.
Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.
¿Qué humor puede ser más raro,
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?
Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.
Opinión ninguna gana;
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, liviana.
Siempre tan necios andáis,
que, con desigual nivel,
a una culpáis por crüel
y a otra por fácil culpáis.
¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata, ofende,
y la que es fácil, enfada?
Mas entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en horabuena.
Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.
¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?
¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?
Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.
Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición,
de la que os fuere a rogar.
Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.



