Don Oswaldo Vásquez Vallejo
sobrino carnal del poeta Cesar Vallejo a quince días de su partida
PARA EL LIBRO "CESAR VALLEJO Y GEORGETTE" A SOLICITUD DEL AUTOR, DON OSWALDO D. VASQUEZ VALLEJO.
A quince días de su partida, Don Oswaldo ha dejado un gran vacío, no solo en sus familiares y amigos, también en todos los estudiosos de las obras Vallejianas, con quienes se reunía constantemente.
Don Oswaldo aparece en la imagen cuando fue invitado a Francia a presentar su libro
"Cesar Vallejo y Georgette"
LA AVENTURA CREADORA DE VALLEJO
César Vallejo no es sólo el más grande poeta peruano; también sobresale entre los principales forjadores de la poesía contemporánea en lengua española. Cada vez es mayor el consenso que lo reconoce como una de las voces más altas de la poesía en español de todos los tiempos, y a la vez como una de las cimas de las letras del siglo XX a nivel mundial.
Son valiosos sus aportes al cuento (Escalas, 1923; Contra el secreto profesional, escrito entre 1924 y 1930, y publicado recién en1973; Paco Yunque, escrito en 1931 y publicado en 1951), la novela (Fabla salvaje, 1923; El tungsteno, 1931), el teatro (varias piezas, entre las que descuellan Colacho hermanos y La piedra cansada, así como sus bocetos de una “nueva estética teatral”), el ensayo y los géneros periodísticos. Así pues, puede afirmarse que es el escritor peruano más completo, con textos memorables en todos los géneros. Empero, sin duda, el campo privilegiado de su aventura creadora fue la poesía, al punto que consiguió plasmar en ésta dos lenguajes únicos, de una originalidad y una universalidad portentosas: el que se perfila en los Heraldos negros (1919) y cuaja plenamente en Trilce (1922), y otro que fructificó genialmente en Poemas humanos (edición póstuma: 1939) y España, aparta de mí este cáliz (también póstumo: 1939).
Ocurre que Vallejo abordó todo (lo estético, lo idiomático, lo ético, lo político, lo religioso, etc.) desde una perspectiva abierta al origen, abocada a lo original y esencial. Lo proclamó Antenor Orrego, en el prólogo a Trilce: “Retrae hacia su origen la esencia del ser”. Por eso es tan hondo, genial y universal. No se somete a reglas ni normas de ninguna escuela literaria, y tampoco a una rígida exigencia gramatical; quiere, más bien, devolverle a la literatura y, en general, al lenguaje su función primigenia: “Y si después de tantas palabras, / no sobrevive la palabra! (…) ¡Más valdría, en verdad, / que se lo coman todo y acabemos!” (Poemas humanos).
No le importan los códigos y las convenciones del “contrato social”, sino la justicia, la libertad y la dignidad de un hombre verdaderamente humano. Tampoco acepta un indigenismo o un americanismo epidérmico y anecdótico; se adhiere a lo más hondo del Perú, a lo que sí vale un Perú, y por eso puede ayudar a que el orbe se torne un Mundo Nuevo: “¡Sierra de mi Perú, Perú del mundo, / y Perú al pie del orbe; yo me adhiero!” (poema “Telúrica y magnética”, Poemas humanos).
Y si encara a Dios y la dimensión religiosa, Vallejo, fiel a lo esencial, no se nutre de definiciones canónicas o elaboraciones teológicas (frente a las cuales resulta blasfemo o agnóstico en Los heraldos negros y Trilce, y las zahiere como “alienación religiosa” en Poemas humanos), sino de la Biblia (tan presente en sus escritos siempre, hasta su muerte, a pesar de que dejó de ser un creyente cristiano en Trilce) y de la relación con un dios vivo, al modo de los profetas, Jesús y los místicos, los cuales privilegian lo esencial del mensaje bíblico: el amor al prójimo, el sufrimiento redentor del inocente (la Crucifixión) y la esperanza apocalíptica en un final que unirá a todos los seres humanos, vencidos el egoísmo y la muerte.
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elsa galvez dijo
No sabia de la muerte de don osvaldo
los medios de prensa no le han hecho difusión
gracias por poner y hacerlo público.
abrazoz
29 Abril 2007 | 05:43 PM