Desde el Ecuador, "Cazador de la luz" poeta Simón Zavala Guzmán
Simón Zavala Guzmán, poeta que engalanó el podio literario en el encuentro poético para conmemorar el 25º aniversario de la Comisión de Los Derechos Humanos en Ica, (CODEH ICA) que lidera el Padre José Manuel Miranda Azpíroz . Bajo la conducción de Antenor Maraví, quien reunió a un grupo de poetas integrantes de la patria grande, Latinoamérica. En esta ocasión presentamos con mucho orgullo al poeta que nos dejó su poesía, cultura, enseñanza y sobre todo su amistad.
Simón Zavala Guzmán, natural del Ecuador, escritor y jurista, con doce obras publicadas. Estudios de Post-grado en Derecho Internacional y Diplomacia, así como en Administración de Empresas y Cooperación Cultural. Ha sido maestro universitario, Presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Escritores, SEDE, Secretario del Consejo Nacional de Cultura de Ecuador, Magistrado del Tribunal Constitucional de Ecuador. Actualmente es Miembro del Consejo de Cultura y Ministro Alterno de la Corte Superior de Justicia de Quito. Conferencista y ponente en múltiples foros internacionales.
Su obra se encuentra también en antologías importantes de su país y en publicaciones antológicas de América Latina. Tiene obras poéticas premiadas y musicalizadas, traducidos al francés, alemán, ingles, italiano y portugués. Obras publicadas en revistas europeas y latinoamericanas.
Ha ofrecido recitales en España, Cuba, Colombia Puerto Rico, Perú, Argentina, Bolivia, Chile, Uruguay y en las principales ciudades del Ecuador.
Un poema de su libro GRAFÍAS (Edición Bilingüe Español – inglés)
CAZADOR DE LA LUZ
No sé si un día desconocido todavía 
me extravié en el retorno
soy un migrante de la época del oprobio
Un día volví
me eché de mí con todo mi coraje
me arranqué las pisadas
quité la herrumbre helada de mi argucia
fue sólo un ejercicio de búsqueda inmediata
un poeta demente husmeando en la esperanza
- me sentí más cerca de mi ser -
en medio de los tálamos que el sosiego
me puso
un cuerpo caliente de mujer respirando
en mi sangre
en una noche virgen con todos sus infiernos
ella era la posibilidad de amar y de
entender el amor
caída de agua luz hecha brillante lágrima
la razón ensanchándose dentro de una
gramática nuevamente inventada.
Perdido en ese laberinto de carne
pluralmente aromada
la amé en los avalares
su beso fue un río incesante para mi sed
anticipada
luego fui un exiliado de su pubis.
Se que la encontraré en el sitio donde
su soledad
piensa en mi ausencia
donde sus senos lechosos me reclaman
con la misma ansiedad con que la ansío.



