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La Coctelera

Quisiera ser la miel que endulce tu amargura...

Más vale cien abejas volando, que una picando.

20 Diciembre 2007

El Rey Baltasar (cuento corto) Lily Cuadra

Un verdadero cuento y... de navidad -


Andrea, una mujer católica, no militante, pero devota, todos los años desde muy joven preparaba unos espectaculares
nacimientos, pero ya los hijos se casaron cada uno tenía su familia y por primera vez sintió que era una tarea del cual solo ella disfrutaría.

- No tengo ganas de colocar el pesebre. Si vinieran niños, vecinos, familiares, sería diferente. Y... si el Niñito Dios se enoja conmigo por que lo dejo envuelto en diarios hasta el próximo año? ¿Y si me muero antes de la próxima navidad? No, no, no. Esta mujer, mejor sacará la caja y equipará el Belén, ¡si señor! me remorderá la conciencia si no lo hago. Felizmente soy ordenada, y no será tan difícil.
Niñito, soy una holgazana, toma besitos y perdóname.

Andrea empezó a poner cada cosa en su lugar, se dio cuenta que no estaba el burrito.

- Siempre envolví al burrito con la vaca, que raro, ya abrí todo… no, aquí hay otro paquete.

Andrea, abrió presurosa, grande fue su sorpresa, ¡¡otro nacimiento!! y completo, solo que más pequeño, más fino, de apariencia antiguo. Muda de asombro seguía abriendo las envolturas, allí estaban los tres Reyes Magos… ¡los tres eran blancos! recién Andrea pronunció palabras…

- No, no puede ser posible, Baltasar, ahora mismo te embetuno la carita.
Fue a su armario sacó la cajita de betunes de zapatos, mezcló marrón con negro, cuidadosamente con un algodón pintó la cara y manos de Baltasar.
Puso los dos nacimientos juntos, contemplaba lo hermoso que había quedado, solo le fastidiaba que el burrito no esté. Ya algo cansada, se acostó pensando en preguntar a sus hijos si ellos le habían dejado ese precioso Belén.

De pronto se aparece Baltasar, y le dice.

- Gracias Andrea, cuantos años de años tuve que esconderme, soy negro, pero el que me fabricó no quiso hacerme negro, y me mandó así a una tienda importante de Italia, no se dieron cuenta, y cuando me pusieron para adornar el belén, nos sacaron a los tres, al Niñito y sus padres. Nos refundieron en un cajón. Hace unos meses remataron todos los muebles de esa casa, los nuevos propietarios la demolerán y construirán un edificio. La caja donde estábamos nosotros junto con el Niño. La robo un negro, cuando llegó a su humilde casa y vio que yo era blanco se ofendió mucho, me envolvió y dejó la caja en la calle, hace años que vamos de mano en mano y todos nos arrojaron de su casa, hasta que por fin hace seis meses llegamos aquí ¿Cómo? Un emigrante japonés pagó todas las monedas que le quedaban en el bolsillo a un vendedor de baratijas, estaba feliz con nosotros, pero al ingresar a la frontera le dijeron: Ese paquete no puede pasar, son valores artísticos y necesitan un permiso. Quedamos en un rincón de la aduana por muchos días, vinieron de la inspección y cuando me vieron, dijeron, esto no tiene valor, no ven que el rey negro tiene la cara blanca.
Nos colocaron en un tacho de objetos reciclables…

- Pero como llegaron a mi casa?

- ¿Recuerdas cuando tocaron tu puerta pidiendo ropa usada? sacaste una bolsa y dijiste: Elijan lo que les sirva Y dejen para otra persona el resto de prendas. Pues esa gente saco ropa y metió la caja cubriéndola con lo que dejaban, no querían cargar con nosotros.
Regresaste la bolsa al depósito, Gaspar temeroso que nos vuelvan a echar, anduvo investigando que guardabas allí, hasta que encontró al burrito, nos pusimos a jugar con él, de pronto sentimos ruido, rápidamente nos metimos a tu armario en la caja de cosas de navidad, pero el burro, quiso ir a pasear, a lo mejor regresa, no lo se.

- Que maravillosa historia Baltasar, casi no abrí la caja…

Al siguiente día, 24 de diciembre, Andrea se levantó apresurada, habría soñado? No, allí estaban los dos nacimientos, y Baltasar negrito, con cara de feliz.
Llamó a casa de sus hijos, preguntó si ellos le habían dejado un nacimiento a guardar. La respuesta, negativa.


- Lo gracioso fue la cantidad de llamadas telefónicas, mis nietos querían recibir al Niñito Jesús en casa de la abuela. Todos vinieron a recibir al niño Dios cantando las típicas canciones. Los vecinos, amigos, familiares, estoy convencida que el Niño Jesús hizo el milagro, le prometí que mientras viva, todos los años pondría los dos nacimientos.
Absorta en mis pensamientos, era verdad lo de la ropa que me devolvieron, allí vino mi Niño con los Reyes, yo pinte la cara de Baltasar, ellos pintaron mi vida de amor.

Solo queda una duda, ¿fue un sueño? o Baltasar me contó la historia...

El burrito, aún no regresa. Tal vez la próxima navidad.

***

Imagen: El Rey Baltasar www.lilycuadra.com

Rostro de mujer: www.josephfirbas.com


Tags: navidad

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Soy Lily, sudamericana, me encanta escribir cuentos para niños, adultos, poemas y todo lo que me dicte mi loca cabeza.

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  • Soy Educadora Familiar, mi especialidad es psicología del adolescente, niños con problemas. Y también la nutrición infantil (si necesitas una guía, cuenta conmigo). Trataré de poner una columna sobre temas relacionados.

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