IDENTIDAD CULTURAL DE LOS LAMBAYECANOS A TRAVÉS DE LA MÚSICA
“Noches de cuento & poesía”
El espacio Azul Norte Poético-Narrativo
IDENTIDAD CULTURAL DE LOS LAMBAYECANOS A TRAVÉS DE LA MÚSICA
Por Nicolás Hidrogo Navarro
En la región Lambayeque, la música de sus compositores
locales con identidad, tiene una espectacular llegada de audiencia, pero sólo en las reuniones sociales familiares o en los lugares públicos de peñas, cantinas o chicheríos y entre la gente pasada de la base tres. Quizá en la música, más que en ninguna otra arte, esté evidenciada la masificación de la raigambre y el orgullo lambayecano. La letra de la música tiene historia, costumbres, tradición, enorgullecimiento, toponimia, topografía, retratos, posición social, sorna, picardía y emotividad de optimismo desbordado.
En las letras de la música tanto de José Escajadillo, Luis Abelardo Núñez, Vicente Nissiaca, J. Mena Tello, y de los decimistas Víctor Hugo Parraguez, Cristian Colchado, Abel Colchado, Eduardo “wale” Colchado, surge la nostalgia, pero al mismo tiempo el don de cholo norteño: el amiguero, el jaranero, el “buenagente”. Se canta por y para el pueblo, hay una afirmación de la identidad personal del compositor, pero también de una identidad colectiva, social e histórica.
En la música lambayecana de tradición y raigambre como el vals la décima, la marinera y el tondero, la letra alude a la historia, al paisaje, a la prosopografía y etopeya del norteño, hace gala de picardía, sirve como instrumentos de redención, sátira social y reivindicación de los derechos mismos del cholo norteño.
La música a diferencia de la poesía, es sólo cuestión de oyentes y danzantes. En la letra de cada canción va una carga de mensajes subliminales que alimentan la psiquis del espectador, diría que se genera una imbricación entre los ejecutantes y los receptores que lo asimilan como una sensación de respeto y pertenencia.
Tres elementos son básicos en la identidad cultural en la letra de ls música: alusión al topónimo, el orgullo de la raza y el vislumbramiento de las costumbres y tradiciones. Razones que de sobra contribuyen a generar no sólo un conocimiento histórico, sino un sentido de pertenecía orgullosa de los que somos, tenemos y queremos.
Lambayeque, almácigo de ensueños
(Autor: José Escajadillo Farro)
Lambayeque, quizás soy inoportuno,
pero hay algo muy profundo que quisiera recordarte,
que nacemos y morimos con la herida
que nos causa la mentira de promesas incumplidas.
Hasta cuándo Dios va a seguir esperando que despierte
ese Mochica que en ti vive dormitando;
es el tiempo que abandones esa calma
y que exijas hoy o nunca hacer Olmos con el alma.
Lambayeque por tu honor y por tu orgullo,
vamos todos, vamos juntos a luchar, por lo que es tuyo.
Lambayeque, tierra noble y sensitiva,
que el que pasa no te olvida y te lleva muy adentro,
Lambayeque, cuna de febril ancestro
donde puso el padre nuestro un almácigo de ensueño.
¡Que viva Chiclayo!
(Vals – 1948- Luis Abelardo Núñez)
Que viva el departamento 
de Lambayeque
con su capital Chiclayo
Monsefú y Reque
qué rica que está la chicha
de doña Juana
la causa ferreñafana
rica y sabrosa
Chiclayano soy
a mucha honra señores
chiclayano soy
yo bailo mi marinera
y no de cualquier manera
Que viva Chiclayo
tierra generosa
cualquiera se goza
mamita con poca cosa (bis)
*
*




Eber H. Beltrán García dijo
Estimado Nicolás:
Felicito por la acción desarrollada por el Conglomerado; en verdad, es importante que las letras digan mucho de aquello que es significativo de la música tradicional, vernacular.
Aún falta mucho por reseñar, pues los medios siguen alimentando un ambiente de desconocimiento de lo nuestro, de aquello que debe enorgullecernos por la riqueza de su mensaje poético y musical.
Te animamos a continuar brindando estos aportes que urge conocer por parte de los peruanos y, en especial, los norteños.
10 Marzo 2009 | 03:22 PM