Duelo en el Perú por ARTUR0 “ZAMBO” CAVERO.
PARTIÓ AL REINO ESPIRITUAL
La voz de la emoción será homenajeado
en la Plaza de Armas
Arturo "Zambo Cavero"

Por: Fernán Salazar
Arturo “Zambo” Cavero Velásquez, la voz de la emoción, auténtico embajador musical del Perú ya está en el reino espiritual. Su cajón solitario se ha quedado huérfano de padre.
Y su recuerdo perdura ahora con el tema que se repite como un eco en las emisoras: “Mis cenizas… como queman…y en el banco de la arena aún mis pasos estarán.”.
Nuestro emblemático representante de la canción criolla está siendo velado en el hall del Museo de la Nación y mañana será llevado a la Plaza de Armas para rendirle homenaje, como nunca antes se hizo.
El humilde moreno nacido en el “Callejón de la banderita blanca”, en plena avenida Abancay 1149, frente a lo que era la Clínica Italiana, se hizo merecedor a este homenaje, y hasta fue condecorado por la OEA, cuando en una noche memorable entonó con don Oscar Avilés ese “Contigo Perú” irrepetible como nadie lo podrá hacer, donde parecía que su corazón se hubiera engrandecido hasta el punto de casi estallar de emoción.
El callejón de la banderita blanca, donde Arturo vivía con su madre doña Digna Velásquez Isusqui, y su hermano Tito, ya fallecido, todavía existe. Ahí también vivía el arquero Rafael Asca, el futbolista “Sucre” Flórez.y el bolerista Ramón Avilés Isusqui.
A los diez años Arturo, el gran Arturo, era flaquito y jugaba trompo, ñocos, mundo y palito chino. El futbol tambien era cosa aparte, pero con pelota de trapo que se hacían con las medias que se “prestaban” del cordel. En el portón del callejón ya el futuro artista tamborileaba mientras hacía dúo con su primo hermano Ramón Avilés Isusqui, quien luego se hizo famoso cantando “Donde estás Yolanda”.
Pícaro como el solo tenía una chispa muy buena. Recuerdo que estábamos en la peña Valentina en el concurso de bailes, y había una morena flaca sin mucha cadera. Arturo entonces acota: A mi me gustan esas morenas cruzadas con cebú - ¿Y cómo es eso?-. le pregunto- Con su morrillo atrás- responde haciendo un gesto de abultado con las manos.
Desde que tenía su mechón blanco, y fue bautizado como “Zambo” Cavero por el periodista Guido Monteverde, nuestro querido artista se fue ganando un lugar a pulso.
Rebeca, Bandida, el pícaro Mueve tu cucú, Contigo Perú y muchos más lo encumbraron a ser un ídolo del pueblo.
Gracias a Amalia, su fiel empleada del hogar que desde que quedó viudo lo estuvo cuidando y lo llevó al hospital, teniendo el privilegio de en la noche antes de que fallezca orar en su oído y lo hizo recibir a Cristo en su corazón abriéndole las puertas al reino espiritual.
Arturo, la voz de la emoción ¡ Tú también te llamas Perú…y te apellidas Cavero ¡ .
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