CARTA DEL TORO DE LIDIA: por Alfonso Moreno Huart

He recibido anónimamente, a través de Internet, una reivindicación del toro de lidia, con la que alguno no estaréis de acuerdo, aunque, pasando por encima del formato infantil de "carta" y eliminados insultos innecesarios, espero que al menos la
encontréis razonable. En efecto, yo creo que el mejor regalo que hemos podido recibir quienes hemos tenido la suerte de haber nacido es, precisamente, la vida. Por eso lo siento por tantos que nunca pudieron nacer (y sin necesidad de que hayan sido abortados). Lo siento por tantos hermanos míos que no tuvieron la suerte que yo tuve de que el preciso espermatozoide se juntara con el óvulo del que nací.
La vida es un bien incalculable en sí misma. Y la vida regalada del toro de lidia debe ser la pera. Pero como siempre, el género femenino ya ni qué decir. Cuando yo me reencarne, quiero ser hembra de toro de
lidia. Y ¡hala!, a follar y parir, follar y parir. Y follar con los mejores ejemplares de la raza, los más fuertes, los más machos... No sé por qué cuando uno piensa en el valiente animal que nos emociona, nadie se acuerda de su madre, haciendo ganchillo y retozando en la dehesa. AMH
CARTA DEL TORO DE LIDIA: (Autor anónimo)
Me llamo 'Toro de Lidia'. Dicen que soy uno de los animales más bellos del planeta, que estoy enamorado de la luna y que el orgullo animal se encarama en mis astas. Lo que digan los poetas y
cantantes es lo de menos. Mis antepasados vivían en toda Europa y Asia Central, pero los humanos los fueron exterminando, porque, lo reconozco, los toros bravos tenemos carácter y bastante afición a pegar cornadas a todo lo que se mueve. No somos corderitos. Lo verdaderamente importante es que mi raza sobrevive gracias a las corridas de toros y sólo en los países en los que hay corridas de toros.
Se trata de una ley económica elemental: la demanda crea la oferta; mientras haya afición taurina, habrá toros de lidia. Si no, seremos exterminados por completo.
He vivido mi infancia y juventud espléndidamente en dehesas sin fronteras. Me duele saber que otros animales salvajes viven enjaulados en los parques zoológicos. Y me dan ataques de claustrofobia cada vez
que pienso en los animales de granja estabulados (cerdos, pavos, pollos, etc.). Toda una "vida" mirando un metro cuadrado de suelo, esperando el día en que, hacinados en camiones, sean llevados al
matadero, sin posibilidad de ser indultados tras hacer una pelea con bravura. O esos perros y gatos encerrados casi todo el día en un piso, y habitualmente castrados para que el dueño esté más tranquilo.
Encerrados y castrados ¡Eso sí que es tortura!
Escribo esta carta desde el toril donde yo también aguardo el momento de ser sacrificado. Es la suerte común de todos los animales que con nuestra carne y piel prestamos un servicio al hombre. Me cabe la satisfacción de saber que hasta mis últimos movimientos proporcionarán un espectáculo que emocione a muchas personas.
Unos lo verán como un deporte de riesgo donde un enjuto torero (provisto sólo de capa y espada) se enfrenta a un toro enorme. Otros valorarán más el arte y colorido impresos en cada pase. Deporte o arte, lo que me satisface sobremanera es que los aficionados disfrutan sin necesidad de descargar su rabia contra nadie. He oído hablar de un deporte (fútbol creo que se llama) que a menudo termina en peleas
entre seres humanos hasta la muerte.
No hay deporte sin riesgo y sin dolor. Por lo que a mí respecta, ese cuarto de hora de lucha cara a cara con el hombre (nunca de «tortura», pues yo embestiré cuando me dé la gana y repartiré lo mío) no me parece un coste excesivo al contrastarlo con las ventajas que antes he disfrutado y con las torturas infligidas sobre otros animales y personas. Sí, también personas. Estoy pensando en las torturas practicadas en el seno materno conducentes al aborto. Al parecer, éstas últimas son legales pero nadie puede filmarlas; sería de mal
gusto reproducir imágenes tan espeluznantes.
Amigos “ecologistas”: no vayáis contra la Naturaleza. Gracias por la "preocupación" que desde siempre habéis mostrado por mi especie y raza: el toro de lidia. Me temo, sin embargo, que el remedio que proponéis es peor que los males que suponéis padecemos. ¿O se trata, acaso, de una manera de desviar la atención de los verdaderos problemas que azotan a los demás animales y a la especie humana?.
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Imagen:




Lourdes dijo
y un toro va pensar así? no creo...y sé que hay más maltratos de animales que también quiero parar pero no es facíl...se me ara cada vez más dificil por gente como tú que apoya lo que la gente se empeña en llamar cultura cosa que no es o gente que pasa y no hace nada.
Lo mejor de todo es vivir y para mi lo que es arte es ver un animal en su propia naturaleza
20 Marzo 2010 | 06:34 PM